Exaltación, un esfuerzo de toda la vida*

"Ustedes son de noble primogenitura y la exaltación en el reino celestial es su meta. Esa meta no se logra con un solo glorioso intento, sino que es el resultado de toda una vida de rectitud, de una acumulación de elecciones prudentes e incluso de constancia de propósito. Al igual que la deseada nota más alta de la libreta de calificaciones, la recompensa de la vida eterna requiere esfuerzo. La nota más alta es el resultado de cada redacción, cada prueba, cada clase, cada examen y cada trabajo escrito. Nuestra meta es desarrollarnos al máximo de nuestro potencial; es sobresalir y esforzarnos por alcanzar la perfección. Sin embargo, recuerden que nuestra labor en esta vida no es el ir por delante de los demás, sino el ir por delante de nosotros mismos. El batir nuestro propio récord, el vivir más rectamente de lo que vivimos en el pasado, el soportar nuestras pruebas de forma más hermosa de lo que jamás soñamos, el dar como nunca antes hemos dado, el hacer nuestro trabajo con más ahínco y con mejores resultados que nunca, ése es el verdadero objetivo y, para lograrlo, debemos tomar la determinación de aprovechar al máximo las oportunidades que se nos presenten. Debemos alejarnos de las tentadoras artimañas y de las trampas que de manera tan ávida y cuidadosa nos ofrece "el viejo llamado desidia".
(Pte. Thomas S. Monson, Liahona mayo 2001, pág. 6)

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